Ley Marco de Permisos Sectoriales (LMAS): cómo destrabará proyectos de telecomunicaciones e infraestructura en Chile
Una de las quejas más antiguas de la industria de telecomunicaciones y construcción en Chile es la burocracia de permisos. Antenas que demoran un año en aprobarse, tendidos de fibra que se atascan en municipalidades, proyectos de infraestructura que pierden viabilidad por plazos administrativos. La firma del reglamento de la Ley Marco de Permisos Sectoriales (LMAS) en 2026 apunta directamente a ese cuello de botella.
Qué es la Ley LMAS
La Ley Marco de Permisos Sectoriales es una normativa que busca uniformar y simplificar los procesos de autorización que hoy se dispersan entre múltiples organismos del Estado. En la práctica, define plazos máximos, criterios de silencio administrativo y un sistema de tramitación más predecible para proyectos de infraestructura, energía y telecomunicaciones.
Su firma marca un cambio estructural: por primera vez se ordena un sistema que durante años creció de manera fragmentada, con cada sector y cada municipalidad operando con reglas distintas.
Qué cambia para el sector telecomunicaciones
Para las empresas que instalan fibra óptica, montan torres celulares o despliegan redes de transporte, la Ley LMAS significa varias cosas concretas:
- Plazos definidos para la tramitación de permisos sectoriales. Si la administración no responde en el plazo, opera el silencio administrativo positivo en varios casos.
- Ventanilla única o procesos coordinados entre organismos, evitando duplicidades de antecedentes técnicos.
- Mayor previsibilidad para los inversionistas, lo que reduce el descuento por riesgo regulatorio en los modelos financieros.
- Aceleración del despliegue 5G, particularmente en small cells y nuevos sitios donde los permisos municipales suelen ser el principal cuello de botella.
El resultado esperado es un mayor flujo de proyectos efectivamente ejecutados, especialmente en el bienio 2026-2027, donde se concentran los planes de renovación de las grandes operadoras.
Qué cambia para construcción e infraestructura
El impacto es similar pero opera sobre otra escala. Los proyectos de infraestructura productiva (energía, minería, telecomunicaciones, logística) suelen requerir docenas de permisos: ambientales, sanitarios, sectoriales, municipales. Cada uno con su propio plazo, formularios y criterios. La LMAS:
- Estandariza los requisitos mínimos de presentación.
- Acota los plazos máximos de tramitación.
- Refuerza el silencio administrativo como mecanismo de cumplimiento.
- Mejora la trazabilidad de los expedientes a lo largo del proceso.
Para las empresas constructoras y los contratistas, esto se traduce en cronogramas más confiables y en la posibilidad real de planificar compras de materiales, contratación de mano de obra y movilización de equipamiento sin tanta incertidumbre.
Qué deben tener listo los proveedores y contratistas
Si los permisos se acortan, la presión se traslada al lado operativo: cuando llega el «go», hay que tener todo listo. Tres puntos críticos a revisar:
- Stock de materiales con plazos largos. Cubiertas, escaleras grandes, lauchas, fibra y conectores específicos requieren anticipación. Quien depende de importación o pedidos especiales debe ajustar su pipeline.
- EPP y documentación al día. Una obra que arranca con permisos acelerados igual debe cumplir con la Ley 16.744 y el DS 594 de seguridad. Los arneses, líneas de vida y calzado certificado no se improvisan.
- Capacidad de despacho rápido. En región Metropolitana y zona central, los proyectos van a pedir entregas en 24-48 horas. Quien tenga logística propia tendrá ventaja sobre quienes dependen de couriers genéricos.
Conclusión
La Ley LMAS no resuelve por sí sola los problemas regulatorios de Chile, pero sí destraba una parte importante del flujo de proyectos que estaban congelados. Para el sector de telecomunicaciones y construcción, 2026 puede ser el año en que finalmente se ejecutan obras que llevan tiempo en carpeta. La oportunidad existe; el desafío es operativo.
Fuentes: Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel); Telefónica Chile; análisis del marco regulatorio chileno 2026.